Quienes siguen aquí un poco de mi trayectoria saben que siempre vi la tecnología no como una herramienta, sino como la propia infraestructura de los negocios. Viví de cerca cómo empresas gastaban millones en sistemas ERP para intentar organizar el caos fiscal brasileño y el control sobre operaciones complejas en un país continental. La relación entre la empresa y el gobierno siempre fue un juego del gato y el ratón analógico, lleno de papeles, sellos, declaraciones redundantes y obligaciones accesorias que no tenían ningún sentido. En mi reciente paso por Portugal, haciendo negocios allí, vi que tenemos de quién aprender y me dio una leve pista de a quién heredamos todo este proceso.
Lo que mucha gente todavía no percibió es que todos los cambios que estamos teniendo en la parte tributaria en Brasil no son apenas una reforma tributaria. Es el mayor proyecto de transformación digital estatal de nuestra historia. Acompáñenme...
Si lees con atención lo que dice la resolución y la ley, vas a percibir que la recaudación es casi una consecuencia. El corazón del sistema es la digitalización total. Empezando por el Registro con Identificación Única. Se acabó aquella historia de tener una inscripción estatal, una inscripción municipal y un CNPJ que no se comunican entre sí. El fisco pasa a tener una visión única, nacional y en tiempo real de quién eres, qué haces, qué comes, cómo vives y con quién operas.
Y, obviamente, no para ahí. El Documento Fiscal Electrónico pasa a ser el centro nervioso de todas las operaciones. Ya no es apenas un recibo de compra y venta; es un contrato digital inteligente. La resolución detalla que la autorización de uso y los eventos fiscales serán compartidos instantáneamente en el Ambiente de Datos Nacional. Eso significa integración absoluta entre la Receita Federal, el Comité Gestor del IBS y las administraciones estatales y municipales. Si antes había empresario o especialista tributario que se aprovechaba de la falta de integración entre las entidades fiscalizadoras, esa estrategia tampoco será ya válida.
El impacto de esto en la fiscalización es brutal. La inspección deja de ser una verificación anual y pasa a ser una auditoría continua, automatizada y basada en el cruce de datos y geolocalización, minuto a minuto, segundo a segundo. El Domicilio Tributario Electrónico será el único buzón válido para notificaciones. El fisco ya no va a golpear tu puerta; va a trabar tu operación directamente en el sistema si encuentra inconsistencias. Quien despotricaba contra un sistema arcaico, retrógrado y burocrático del gobierno, ahora va a experimentar un gobierno que se modernizó y que tendrá una capacidad de actuación y de sanción mucho mayor.
Para el mercado, el mensaje es claro: el compliance ya no es un departamento que cuida papeles a fin de mes. Es la propia columna vertebral de la operación. Contabilidad, ERP y gobernanza necesitarán inteligencia artificial aplicada para no cometer errores en tiempo real. Ya no existe aquel plazo hasta el día 20 del mes siguiente para recalcular algo o ajustar un asiento mal hecho.
Pero la implementación de un sistema de esta magnitud no ocurre sin sobresaltos. Lo que todavía no está totalmente claro es el cronograma técnico completo y los estándares nacionales definitivos de interoperabilidad. La integración entre los sistemas desfasados de miles de municipios y la nueva arquitectura nacional privada aún depende de regulaciones complementarias. Tengo la oportunidad de acompañar de cerca los esfuerzos del SERPRO y de la Receita Federal para que todo esto funcione en sincronía y de forma que no trabe la economía. Es un esfuerzo gigante, pero el país que ya fue capaz de cambiar de moneda tantas veces, de implementar el mayor sistema de pago inmediato del mundo (PIX), sabe que tiene capacidad de hacerlo. Y creo mucho que lo va a lograr.
La digitalización estatal va a forzar la madurez digital de las empresas. Quien todavía opera con sistemas remendados o intenta hacer "atajos" operativos va a ser tragado por un algoritmo que cruza datos a la velocidad de la luz. La tecnología niveló el juego, y el gobierno acaba de actualizar su servidor a la versión más potente. Y esa ganancia de eficiencia del lado gubernamental puede dejar al descubierto ineficiencias del sector privado, antes escondidas bajo la alfombra del "nadie está mirando". Particularmente, creo que en un futuro muy próximo ni alfombra tendremos y será imposible cubrir cualquier cosa. Es esperar para ver. O mejor, no esperar y ya prepararse cuanto antes.
Artículo publicado originalmente en GazzConecta.